Cuando Susana estaba tirando el agua de fregar por la rejilla del jardín, ha pegado un gritito, y yo pense que se había asustado con una avispa o una rana. Pero no, ha venido dentro a decirme que: Cómo olían de bien las rosas! Dios mío! era increíble!
Me ha hecho mucha gracia que le haya llamado tanto la atención.
La verdad es que la parte derecha del jardín más cercana a la casa está llenita de rosales y ahora están estupendos con tanto sol...
1 comentario:
MMMMMmmmmmmmmmmmmmmmmmm
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