No me digais que no esta agustito el gato del vecino, eh?
y es que por la mañana le da el sol al banquito y las maderas se calientan. Y asi, él aprovecha justo a la hora de la siesta para ponerse encima al calorcito y dormir una siesta.
Le ha importado tres pimientos que yo andara alrededor regando y quitando hierbajos con la hazada.
Es su jardin y es su siesta!
A este banquito ya le toca una remodelaciøn, hay que lijarlo bien y luego echarle una buena mano de barniz. En cuanto haga un buen fin de semana de calor Mario me lo harå. Y es que le he pedido una hamaca mecedora nueva para ese hueco pero he recibido una negativa :-(
2 comentarios:
Esther, te pongo un diez en cómo tienes el jardín. Está mágico y con recovecos, como a mí me gusta.
No le quites el banquito de madera al pobre, seguro que le da mucha ilusión que llegue su horita de la siesta.
Viejales
Muchas gracias por tu diez. Que observadora eres! porque de verdad que esta lleno de escondites y flores que sino te fijas no ves
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